El dejar mensajes indirectos a los otros sobre espacios anónimos, lo que hoy llamamos grafitismo, siempre ha existido. Primero fueron las pinturas (¿pintadas?) rupestres, más tarde el marcar árboles -el típico espacio romántico del nombre de los enamorados- y después, con la llegada de las grandes ciudades, se volvió sobre todo palabra. 
La mayoría de ciudades al pasar por distintos planes urbanísticos, se han encontrado con la paradoja de grandes edificios, en cuyo lado tenía que ir solapado otro edificio, que al final queda como un espacio muerto que estropea totalmente le estética de esa calle. En otros casos hay grandes y largos muros que delimitan zonas industriales, del ejército o navales o de cualquier otro tipo que al final arruinan totalmente lo estético de esa zona y por lo tanto la ciudad. En este sentido y dirección los grafiteros y las alcaldías se han puesto de acuerdo para pintar esos espacios con sus obras, de tal manera que lo que antes era «feo» se convierte en bello y un aclamo para el turismo.
En muchos casos ya no se puede hablar de grafitismo, sino de grafismo o arte pintado sobre grandes paredes y muros, o el convertir en una obra de arte todo un edificio.
El realismo 3D se aprovecha de los propios desperfectos de los muros o incluso del suelo para llenar de vida sus obras. En otros casos simplemente dando esa propiedad a la pintada.
Un recurso en el grafitismo siempre ha sido la autoreferencia (meta-graffiti), el pintar al propio pintor, como ya hiciera Velázquez en su famosa obra «Las meninas».
Las imágenes de los grafitis mostrados han sido recopiladas desde distintas fuentes donde no se nombraban a los autores, si alguno de estos desea su reconocimiento expreso pude ponerse en contacto con nosotros. Si tu eres un grafitero y quieres ver tu arte aquí expluesto déjanos un comentario o ponte en contacto con nosotros.