Conócete a ti mismo I
Este es el primer artículo de una serie de ellos que irán etiquetados dentro de la categoría de «conócete a ti mismo». Parten de la premisa de que no hay ninguna fórmula de autoayuda que sea universal, ya que hay distintas tipologías humanas, que pueden llegar a tener una raíz potencial (de ser) muy distintas. En ese sentido lo primero para «arreglar» algo es comprenderlo. Alguien que sepa mucho del sistema operativo Windows, no tiene porqué saber arreglar un Linux, o un Mac. Si se quiere arreglar un ordenador primero hay que saber qué sistema operativo usa y sólo se puede «arreglar» si se tiene conocimientos de él.
1. No está claro que la depresión sea un desequilibrio químico
El primer tema a tratar es sobre lo que se supone que es o será (dicen) la gran epidemia del siglo XXI: la depresión. En primer lugar hay que tener en cuenta que no está claro que de si en un desequilibrio químico o no. O sea, a los depresivos se le receta algún tipo de medicamento que lo que hace es retener en el espacio sináptico la serotonina. 
Algo que tiene que saber alguien que le prescriban antidepresivos es que la mayoría de ellos crean adicción, pues al dejarlos de tomar de repente se cae en el síndrome serotonérgico, pues el cerebro «no sabe» como adaptarse a esa falta de ese mecanismo de bloqueamiento de la recaptación de la serotonina. De hecho, en el principio de estos medicamentos, el efecto del cerebro era tan fuerte, que contenían a su vez sedantes, para relajar al cerebro de su impacto.
2. ¿Es realmente depresión?
Hoy en día depresión se ha convertido en la palabra fetiche que se emplea para una gran cantidad de aspectos emocionales. Parece como si hubiéramos olvidado que la palabra tristeza existe y que es algo muy distinto a la depresión.
3. La dieta actual trastorna el sistema emocional
Este punto tiene que ver un poco con lo tratado en el artículo «Las falsedades del mito de las calorías por día», ya que las grandes cantidades de azúcar que tomamos hoy en día igualmente repercute en el arousal. Tenemos que tener en cuenta que durante el 90% (+/-5) nuestra especie no tenían un fácil acceso a los azúcares. Como es una fuente alta de energía rápida, casi todos los animales estás «programados» para buscarla y escogerla frente a otras fuentes de energía lentas, como los vegetales. Hoy en día tenemos acceso al azúcar y sus derivados como nunca. En realidad es complicado no comer o tomar algo que no tenga azúcar. El azúcar en sangre hace que tengamos una alta carga de energía rápida, pero que de igual forma se gasta enseguida (como el pulsar nitro, en algunos coches de carrera). Eso provoca que en el cerebro se suelten endorfinas y se active el sistema dopaminérgico de recompensa del cerebro, el causante de las adicciones.
Inmediatamente que el cuerpo consuma el azúcar (u otros excitantes como el café), el cerebro no vuelve a su nivel «normal» o valle del arousal, si no que cae por debajo de este nivel (depresión viene de este concepto que corresponde al lenguaje del terreno: montaña, valle y depresión u hoyo en el terreno, que también se utiliza al analizar una gráfica). Este estado repetido una y otra vez todos los días, al final se puede confundir con una depresión. Pero no es otra cosa que hemos perdido el control «normal» que hacen los neuroreguladores, ya que el sistema dopaminérgico nos «dice» que quiere más de eso que le ha activado, o sea se hace adictivo a esos subidones de azúcar en sangre. Esto se ha comprobado con ratas, a las cuales se les daba la opción de elegir entre algo tan adictivo como la heroína y el azúcar y preferían el azúcar.
4. La vida actual ha cambiado el concepto de «normalidad»
Vivimos en una sociedad de lo superlativo. Para entender esto tan sólo hay que entrar en Youtube y ver quiénes son los Youtuber más exitosos: los que se muestran con más excesos en todo, hípersonrientes, hípergesticulates, híperlocuelos…, ¡híper de todo!
Bajo este aspecto de lo híper-, alguien «normal» puede parecer depresivo si se muestra en su actitud personal y que es la que tiene en casa. De nuevo entra en juego el reduccionismo del lenguaje: fácilmente te tildan de depresivo, lo cual te hace pensar en ello. En si será verdad.
5. ¿Depresión o idiosincrasia? (¡atención spoiler!).
No todo los humanos tienen un mismo nivel arousal. Lo que para una persona es normal, para otra es bajo (los amantes de la adrenalina, por ejemplo) y para otros es alto. Esta tendencia, que viene determinada por lo genes, da distintas tipologías humanas o caracteres o rasgos de la personalidad. Hay una tendencia actual a pensar que estas no son caprichosas (simple recombinación aleatoria genética), sino que vienen determinadas por ciertos prototipos humanos que tienen una función en la especie. Lo que se llama vulgarmente pesimismo, en la antigüedad se llamaba melancolía, y puede ser tomado como persona tendente a la depresión, ahora se empieza a entender como una tipo de «apuesta evolutiva» que equilibra a la especie humana.
Apuntes off topic:
- Existe una corriente contra la actual tendencia de la medicación y conceptualización psiquiátrica llamada anti-psiquiatría
- Aristóteles dijo: “Todos los hombres con talento han sido melancólicos.” O también: «El hombre más estimable, más digno de interés es melancólico» Gladys Swain.
- No se puede curar la depresión si no se cura su causa «espiritual» o cambiar aquello que lo provoca en lo social.
- Un buen hábito sería volver a dietas más tradicionales de vegetales, hortalizas y legumbres. Esto y evitar el exceso de carbohidratos y azúcares, estabiliza el ánimo.
- La serotonina no la produce el cuerpo, necesita del triptófano, que actualmente se vende en para-farmacias (muy caro), pero es mejor en su estado natural: carnes rojas y huevos, por ejemplo.
- Tú no está equivocado con respecto a la tendencia actual hacia la exageración: lo está el resto del mundo.
- Ni te lo pienses, ni te auto-cuestiones, si te dicen que «eres un triste», pues lo erróneo es la actual tendencia a la exageración a lo híper-.