Muchas personas definirían la felicidad como la carencia de graves preocupaciones y estando rodeado de las personas a las que ama. El cuerpo humano, como todo ente vivo, es un «mecanismo» homeostático, que tiende al equilibrio (ni exceso, ni carencia de las cosas). Esto se puede ver en distintos factores como el nivel de glucosa en sangre, el nivel de líquidos o de oxígeno, la fluidez de sangre o la propia temperatura. En este último es donde más fácil es apreciar esta capacidad. La termorregulación es la capacidad que tiene una gran mayoría de seres vivos para regular la temperatura, creando mecanismo para desprenderse del exceso de calor o de frío.

Los seres vivos se basan en la los principios de la química orgánica, la química del carbono (sobre el 20% de nuestro cuerpo, sólo superado por el 62% de oxígeno y seguido del hidrógeno, sobre el 10% -hidrógeno y oxígeno para formar el agua:H2O-. Hidrocarburo, como fuente de energía, proviene de esta combinación entre el hidrógeno y el carbono en los seres vivos ya muertos). Una propiedad del carbono es su capacidad de crear enlaces con una gran cantidad de otras moléculas, pero para que se puedan dar este tipo de enlaces se necesita cierta temperatura. Es por esto que no suele haber vida en ecosistemas fríos (y por eso no proliferan las bacterias en los frigoríficos). De otra forma sus enlaces también son sensibles al calor, pues se «rompen».

Con todo esto se puede comprender que todo ser vivo complejo ha de tener el mecanismo que controle la temperatura adecuada para que se produzcan y se mantengan estables la reacciones químicas de las que se compone.

En los modos de vida actual predomina el ruido de las ciudades, el contacto con una gran cantidad de personas que no conocemos y la presión en los trabajos. A la suma de todo esto se le llama estrés. Se ha corroborado que el nivel de estrés se reduce en contacto con la naturaleza.

Hace ya tiempo, antes de la era digital, que se comprobó que una gran mayoría de las personas tendían a comprar o tenían en su casa la pintura de un paisaje, con un lago, una cabaña y algún animal doméstico o de caza. Este parece ser el estado idílico que nuestro cerebro homeostático quiere y al que tiende.

Cabaña junto a río
Cabaña junto a río

Para buscar ese estado de equilibrio, o fuera del estrés, nos podemos ayudar dando paseos o excursiones a la naturaleza, pero si no hay posibilidad siempre se puede recurrir a ver documentales de la naturaleza. O con métodos más sencillos como el de poner como fondo de pantalla de nuestro escritorio algún paisaje.

Paisaje de praderas verdes
Paisaje de praderas verdes
Cuesta del obispo
Cuesta del obispo
Nocturno, paisaje
Ante el explendor de la naturaleza

En la nueva era digital tenemos la capacidad de rodearnos un poco con los sonidos de la naturaleza con programas como Aura o Natura sound therapy, este último también tiene programas de salvapantallas con este mismo fin.

Si no queremos instalar programas también podemos recurrir a buscar vídeos en YouTube, por ejemplo, donde encontraremos una gran cantidad de material con este propósito.

 

Dejar una respuesta

Por favor introduce tu comentario!
Por favor introduce tu nombre aquí