Conócete a ti mismo III

A lo largo de la historia el hombre se ha comparado de una forma y otra con los animales, ya sea por su fuerza, «estar como un toro», su astucia, «ser un zorro», o cualquier otro atributo extrapolable a características humanas. Hagamos un pequeño recorrido sobre todo esto.

En la prehistoria

cazadoresEl hombre occidental no tuvo contacto con su modo primigenio de vida y de pensar hasta que a mediados del siglo XIX, la ciencia no se puso a estudiar con métodos científicos los pueblos de cazadores-recolectores que aún quedaban en el  mundo. De esta forma el estudio de las pinturas rupestres, que en ese momento carecían de sentido, empezaron a cobrar vida ante sus ojos, al poder preguntar a las tribus con las que se contactaba, como así sucedió, por ejemplo con los pueblos australianos. Parece ser que el hombre tenía una relación muy directa y vinculante con lo natural, muy distinta de la actual que se cree fuera de esta naturaleza. La película «Avatar» muestra el cómo éramos. La tierra era nuestra madre, los animales nuestros «compañeros». Si se iba a la caza se solía hacer un ritual. Y la muerte de un animal creaba un sentimiento encontrado, pues el arrebatar la vida era algo que no se tomaba a la ligera. hercules-hidra-mazaCuando se cazaba, había un momento en el que la pérdida del aliento (alma, proviene de hálito (con h), aliento (sin h, cosas tontas del lenguaje); por un largo recorrido fonético, ya que alma proviene del latín ánima, igual a ánimo o animar -acción-), del animal pasaba al cazador. De esta manera los atributos del animal formaban a ser parte del hombre que lo mataba. Para hacer saber de esta condición, sobre todo en animales depredadores, se solía llevar algo del propio animal, dientes, garras, cuernos, como así se hace ver en el icónico Hércules portando siempre su melena del león de Menea. En muchos casos los nombres de las personas tenían relación con sus gestas y los animales que mataban.

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A lo largo de la historia

Aún tenemos de remanente en el lenguaje el calificarnos con las propiedades y atributos de los animales: «comes como un cerdo», «no seas perro», «eres un gallina» y un largo etcétera. Poco más se puede decir si no son tres comentarios sobre todo esto. GallinaEl primero es que es un lenguaje sexista, por no decir claramente machista, ya que no es lo mismo decir a un hombre que es un zorro, que decir a una mujer que es una zorra. Lo mismo con perro: en el hombre es comportarse con deslealtad, mientras en la mujer es lo mismo que zorra. Gallina en las mujeres es lo mismo que lo anterior (¡qué fijeza la del hombre!), y en los hombres es cobarde. La segunda mención es a la ambigüedad de este lenguaje, ya que por ejemplo decimos que el «perro es el mejor amigo del hombre» y sin embargo decimos «ser perro» para decir de alguien que se comporta muy mal. La tercera rareza es que hoy en día mantengamos este lenguaje, cuando la mayoría de las personas no han visto en toda su vida a esos animales y mucho menos sabe cuáles son sus comportamientos.

Incluso las mujeres hacen uso de lenguaje sexista
Incluso las mujeres hacen uso de lenguaje sexista

En la actualidad, en la ciencia

1. ¿Eres zorro o erizo?

Dentro de las tipologías y comportamientos humanos, la ciencia ha creado extrapolaciones, como las pretéritas, pero con un nuevo aire más científico. Una de ellas es la de dividir a los humanos entre zorros y erizos. la_zorra_y_el_gato_f_bulas_de_esopoLa idea la volvió a poner de moda el filósofo Isaiah Berlin en alusión a la frase posiblemente del poeta griego Arquíloco que reza: «un zorro sabe muchas cosas, pero un erizo una cosa importante». Este a su vez seguramente se basó en la fábula del zorro y el gato de Esopo:

«Se alababa una zorra hablando con un gato, de que sabía mil medios distintos para preservar su vida, a lo cual contestaba el gato que no era tan sabio, pues sólo confiaba en su ligereza en trepar para salir de cualquier apuro. Aparecen en esto los perros, y el gato logró escaparse encaramándose a un árbol, pero la zorra, no pudiendo hacer lo mismo y decidiendo qué tratar de hacer, cayó en poder de sus enemigos.»

La moraleja de esta fábula es que «vale más saber una sola cosa que sea útil, que muchas que no sirven». Si nos damos cuenta son como dos formas de saber, no en la fábula, sí en el libro «el erizo y el zorro» de Isaiah Berlin y extrapolada por Philip E. Tetlock a otros ámbitos, de conocer el mundo, de entenderlo, de comprenderlo, que repercute de forma constante en nuestra forma de actuar en la vida. ERIZO3Enseguida uno saca conclusiones, las personas de derecha, conservadoras, son erizos, y los de izquierda, liberales, son zorros, tal como he hecho alusión en mi anterior artículo «De derechas o de izquierdas, ¿o es otra cosa?». El erizo se rige en la vida por pocas ideas -pero muy claras- que trata que no sean perturbadas en ninguna situación. Los zorros, en alusión a su astucia, tratan de no sacar conclusiones. No hay reglas, cada situación nueva requiere de una nueva forma de pensar, de una nueva estrategia. En este sentido, como dos fuerzas que se contraponen y se necesitan, la izquierda da dos pasos adelante en la historia y la derecha le hace retroceder uno. No se vuelve al estado inicial y se «progresa».

En la vida, fuera de lo político, siguen las mismas reglas, habrá quien quiera cambios constantemente, y otros que no quieran hacer ningún cambio.entrada41 Es muy posible que los matrimonios que mejor «funcionan» sean aquellos que cada uno de los cónyuges tenga una de estas dos tendencias, pues se equilibran.Dos erizos se llevarán bien, pero quizás sea un matrimonio algo aburrido. Mientras que dos zorros, como cada cual tirará hacia sus miras y disposiciones, es muy posible que terminen mal.

http://www.dailymotion.com/video/x3cpuym_erizos-y-zorros_people

2. ¿Eres búho o alondra?

El cuerpo humano se rige por los ciclos circadianos o de noche y día. Tenemos un reloj interno en el cerebro -núcleo supraquiasmático- que «dice» al cuerpo qué hacer a cada hora del día, cómo ha de comportarse, de que energía dispone y de qué forma gastarla. Un médico puede saber qué hora está marcando tu núcleo supraquiasmático por el ritmo de tu corazón y tu temperatura. Buho_alondra-506x285O sea por las mañanas, al despertarnos el cuerpo libera glucosa, pues está programado para proporcionarte energía hasta la «primera caza», cosa que hoy día ya no tiene sentido. No es hasta seis horas +/- después de despertarse que el cerebro está en pleno rendimiento. Por la mañana el cuerpo aún hace sus reparaciones internas, por lo que es más conveniente para tomar medicamentos. Al atardecer el cerebro pasa a otro estado en el que busca el juego, el relajamiento y la liberación del estrés acumulado durante el día, es más emocional y empático.

Con esta idea en mente de que el cuerpo tiene unas reglas «predestinadas» llegamos a lo que ha descubierto la ciencia. resulta-diurnonocturnoEsta nos dice que hay gente que está más activa a horas tardías del día y que le cuesta más coger el sueño y después se despiertan más tarde, lo búhos. Frente a otro tipo de persona que al despertarse pronto están mentalmente ya más activos, con la desventaja que les entra más pronto el sueño y se tienen que ir pronto a dormir, las alondras.

Como vemos en esta y la anterior dualidad, la evolución apuesta por lo divergente, por lo opuesto, creando distintas tipologías. En algún momento una u otra tiene su sentido, su porqué. Sobre el tema de los búhos o las alondras (otros autores usan otros aves similares), hay dos teorías principales. La primera dice que dentro de una tribu era ventajoso que alguien se mantuviese despierto por la noche, ya que es cuando más atacan los depredadores. La segunda teoría dice que los neandertales eran más nocturnos por los largos días del verano en Europa, frente a los homo sapiens de las zonas ecuatoriales donde el sol siempre cae sobre las seis y media durante todo el año. Recientemente se descubrió que sí se cruzaron, y que los actuales humanos portamos esas dos tendencias genéticas tan distintas.

Matizar que en la adolescencia casi todos los humanos somos búhos a nivel del comportamiento del núcleo supraquiasmático, estudiantes-durmiendoha habido experimentos que han comprobado que hay más suspensos en exámenes de por la mañana, que en exámenes de por la tarde, pues los búhos no alcanzan su grado elevado mental hasta esas horas. Y de nuevo todo concuerda, tenemos una tendencia a ser zorros y búhos en nuestros primeros años y hasta la madurez, en la que se activa la tendencia genética programada de cada individuo, para al final en la vejez convertirnos todos en alondras-erizos.

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